jueves, 26 de junio de 2014

EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA VIDA MODERNA


¿Cuáles son los elementos que como educadores y padres debemos considerar en la salud emocional de los niños?
Existen diversos elementos muy importantes, entre ellos podemos destacar que:
  • La pieza básica para lograr un mayor equilibrio emocional es una buena autoestima. Los niños que se valoran a sí mismos son físicamente más sanos, se relacionan mejor, son más expresivos.
  • El manejo de las emociones, los valores, los hábitos, la disciplina y las actitudes son aspectos esenciales de la inteligencia emocional que se deben desarrollar desde los primeros años de vida, y es aquí donde los padres juegan un papel esencial al proporcionarle amor, cuidados y alimentar de forma sana todos estos aspectos para que se sienta un niño amado y logre tener seguridad y confianza en sí mismo. Además si todos estos aspectos también se trabajan fuera de casa, en la educación escolar, favorecerán aún más la salud emocional del niño.


  • Los niños deben reconocer de algún adulto una figura de autoridad en el que se establezcan límites claros ofreciendo la estabilidad que necesita, un ambiente en equilibrio, sin autoritarismos, pero tampoco siendo permisivos, en el que prime la práctica de valores, desempeñándose con hábitos y actitudes positivas.
  • Es muy importante que tanto en la familia como en la escuela, los canales de comunicación tengan las menores barreras posibles. Así pueden aclarar al niño la situación comunicándole directamente y con claridad lo que ocurre. Y los niños pueden sentirse con libertad y confianza de expresar comentarios o preguntas.
  • La Importancia de la Confianza: El factor más importante de fomentar salud emocional, en el niño es la calidad de la relación que establezcamos con él. Sin la presencia de la confianza en este lazo, es imposible que el niño se sienta seguro y cómodo.
  • Como educadores debemos tener la capacidad de observar, reconocer y atender de forma adecuada los diversos sentimientos que manifiestan nuestros pequeños alumnos, lograr crear un ambiente de aprendizaje idóneo para ayudarlos a desarrollar su salud emocional en las diferentes vertientes  ya sea afectiva, cognitiva y social.

¿Qué implicaciones tienen el estrés en la vida familiar, laboral y escolar?

Existen diversas situaciones que generan estrés como: Muerte, Divorcio, Separación, Encarcelamiento, Enfermedad o lesión, Pérdida de empleo, Embarazo, Problemas sexuales, Problemas económicos y muchas otras de diferente índole. Impactando de forma negativa en el ambiente familiar volviéndolo tenso y de acuerdo al grado de estrés puede hacer que la familia modifique conductas en diferentes niveles, además afecta también en las relaciones sociales en las que éste se encuentra inmerso, incluidas las laborales y las educativas. 


El estrés es un estado emocional que nos puede afectar a todos a cualquier edad, hoy en día hasta los niños lo padecen, algunos simplemente sienten angustia pero otros llegan hasta el punto de enfermarse. Nos puede afectar a unos y a otros en mayor o en menor medida y la manera en que nos afecten las situaciones de tensión dependerá según la capacidad cognitiva de cada individuo, de su personalidad, de su actitud y dominio de ansiedades y sobre todo la forma de afrontar las tensiones.


Al final de un día todos los miembros de una familia llegan a casa, cada uno con los diversos problemas que pudieron presentarse en el transcurso del día. Cuando el nivel de estrés de algún miembro de la familia sobrepasa los límites de autocontrol y muestra agresiones, insultos o falta de comunicación con los demás miembros es cuando el estrés impacta en el núcleo familiar.


Los hijos por su parte, asimilan el estrés y lo manifiestan en su entorno, impactando en forma directa en su educación. Así, los estudiantes que viven en estrés manifiestan un bajo rendimiento y están propensos a buscar, en forma subconsciente, alternativas para liberarlo; mencionando entre ellas el alcohol y en casos extremos el consumo de drogas.




El estrés laboral es uno de los problemas de salud más grave que en la actualidad afecta a la sociedad en general, debido a que no sólo perjudica a los trabajadores al provocar incapacidad física o mental en el desarrollo de sus actividades laborales.

¿Cómo podemos ser educadores y padres emocionalmente competentes?
Existen diversas maneras a través de las cuales pueden desarrollarse las habilidades para trasmitir valores, inculcar hábitos, fortalecer la autoestima, corregir comportamientos y establecer relaciones buenas y sanas con los hijos:
  • Compartiendo experiencias con otros padres.
  • Entérese de los descubrimientos de la psicología infantil.
  • Retome elementos de la educación impartida por sus mayores.
  • Aprenda de los errores y los aciertos de los demás.
  • Conozca  sus hijos.
  • Confíe en sus propias capacidades como adulto.
  • Dé ejemplo a sus hijos en lo relacionado con el control de las emociones negativas.
  • Dedíqueles gran cantidad y calidad de tiempo. Esta es la base para conseguir que ellos confíen en sí mismos y crezcan siendo independientes, imaginativos, serenos y amables.
  • Los Padres deben interesarse de los quehaceres diarios de sus hijos, de sus relaciones amistosas y afectuosas, de sus metas, de sus ilusiones y motivarlos constantemente. Toda reinvención es difícil, pero garantiza un mejor modo de vida; además, fortalece la formación de sus hijos y les da nuevos deseos y aspiraciones personales.
  • Los docentes debemos apoyar la formación de los alumnos, mediante el desarrollo de competencias que incorporan la conducción, seguimiento y evaluación de la actitud y del saber hacer del educando, la convivencia familiar e inducción de valores que emergen de esa convivencia.









  • Es vital que tanto padres y docentes les enseñen a manejar sanamente las presiones de la vida diaria para que se conviertan en factores estimulantes y no en elementos que puedan deteriorar la salud física y emocional. Es importante que los niños expresen sus emociones negativas, de una forma asertiva, con objetivo de que el niño entienda que el estrés no es una condición de vida sino que es un estado que se puede aprender a controlar.

¿Cómo podemos reafirmar el autoconcepto y el autoestima en nuestros niños?
  • Ayudándolo a identificar y a superar sus debilidades.
  • Estimulándolo a que alcance metas y objetivos.
  • Espere lo mejor de él y hágaselo saber.
  • Valore sus opiniones.
  • Tenga expectativas realistas.
  • Haga que se sienta valioso.
  • Permítale realizar lo que es capaz de hacer.

REFLEXIÓN
La lectura de la introducción y capítulo 1 del manual me resultó muy interesante y valiosa porque trata las técnicas para enseñar hábitos y valores en los niños, aspectos esenciales de la inteligencia emocional que podemos aplicar en nuestra práctica docente diaria: la disciplina, los valores, los hábitos y las actitudes para fortalecer lo que ellos ya han aprendido en casa en su ámbito familiar y nosotras como docentes dar seguimiento a  estos aspectos a través de metodologías adecuadas, actividades psicopedagógicas que por medio de juegos y cantos logremos desarrollar para que les ayuden a formarse desde los primeros años y lleguen a ser mejores personas en todos sus niveles de desarrollo personal.  Además de que menciona algunas de las preocupaciones más significativas de los padres de familia que consisten en enseñar a los niños a aceptar los límites, comprender la figura de autoridad, entender y acatar las reglas y sobre todo, interiorizarlas de manera que se conviertan en el código ético personal que ellos empleen en cada experiencia. Todo esto también me ayudará en mi vida personal en mi rol de madre porque aprendí estrategias que me pueden auxiliar a mejorar muchas situaciones con las que empatizé y que vivo día a día en casa. 



Bibliografía:
González Medina María Fernanda, López Jordán María Elena. “Disciplinar con Inteligencia Emocional”. Técnicas para enseñar hábitos y valores en los niños. Ediciones Gamma, Abril del 2006.

Bibliografía electrónica:


viernes, 13 de junio de 2014

REFLEXIONES (sobre definiciones del glosario y otros aspectos)



REFLEXIÓN
(Integra estas definiciones en una reflexión y define qué relación tienen con el desarrollo de la sociabilidad en el niño).
                                                    
Existe una relación muy importante entre todos estos términos, ya que, desde que nace el individuo comienza a construir una imagen sobre sí mismo, a partir de identificarse como alguien diferente de los otros, de reconocer sus rasgos físicos, de identificar sus habilidades y competencias, hasta ser capaz de valorar su desempeño y su relación con los demás y definir su identidad personal, este largo camino, único e irrepetible conlleva un proceso evolutivo y dinámico que cambia a lo largo del proceso de desarrollo pero que en la edad adulta tiende a estabilizarse. El autoconcepto es una construcción cognitiva y social, que implica aspectos afectivos, motivacionales y evaluativos, que ni de manera teórica ni en la realidad resulta factible disociar, si se considera que cualquier percepción sobre sí mismo esta mediada por un juicio de valor que, de manera subjetiva realiza el sujeto, conforme a su experiencia social, su relación con los otros, su empatía, sus emociones, autonomía y sus patrones culturales. En conjunto ayudan al desarrollo personal, en la sociabilidad del niño y sobre todo a desarrollar su Inteligencia Emocional para tener la capacidad de saberse manejar de una forma adecuada y tomar decisiones acertadas en las diversas situaciones que se le presenten en la vida.


 


REFLEXIÓNES
(Respecto a cuál es el rol de los padres y educadores como cuidadores y como agentes activos en la socialización del niño).

En los primeros años, las experiencias afectivas con las otras personas significativas, como el apoyo de los padres, familiares cercanos o maestros, constituyen un factor determinante en la valoración que el niño hace de su persona. En la edad preescolar la autoestima general se fundamenta en fuentes externas —valoración de los otros— y sólo hasta entrada la adolescencia el sujeto se autoevaluará basado en fuentes internas —juicios de competencia—.
                
En el hogar el niño interioriza las normas, valores y formas de relación imperantes en el núcleo familiar, el rol que juegue dentro de éste inducirá en gran parte la imagen que tenga de sí mismo. En estos primeros años la transmisión social y la relación afectiva, la recibe el niño, en la mayoría de los casos, de sus padres y demás familia, conformando una idea general de su propia estima. Por eso es de vital importancia que desde el nacimiento se trabaje en el vínculo de afectividad o apego entre el bebé y el primer cuidador, y con las demás personas con las que se relaciona, pues éste es esencial para el desarrollo psicosocial global. Además les proporciona experiencias significativas que los ayudan a formar su identidad personal, social y cultural.

Cuando ingresa al jardín de niños corresponde al docente brindarle experiencias positivas que favorezcan una percepción positiva de sí mismo. La relación existente entre el autoconcepto y el desempeño escolar hace evidente la necesidad de que las personas involucradas en la formación y el aprendizaje del niño consideren la importancia de promover un clima emocional positivo, de confianza, seguridad y respeto, que permita una comunicación efectiva y situaciones didácticas interesantes que representen retos alcanzables para el niño y le permitan poner a prueba sus capacidades, con el apoyo y mediación del adulto.
Por tanto como docentes debemos llevar a cabo actividades dentro del aula escolar que: ayuden a conformar y fortalecer el autoconcepto que el niño tenga de sí mismo, actividades que hagan que el niño sea empático con sus pares y sociedad que le rodea, actividades que promuevan la confianza y seguridad para crear un ambiente de aprendizaje en el que pueda expresar y hablar sobre sus emociones y sobre todo actividades que ayuden a su autonomía.

Considero que aún tenemos mucho por trabajar, pero creo que poco a poco  llevando estos conocimientos al aula y con mucha creatividad podremos seguir cambiando y mejorando nuestra práctica docente diaria.  

GLOSARIO


Autoconcepto                       
Es el conjunto de imágenes, pensamientos y sentimientos que el individuo tiene de sí mismo. Tanto para realizar alguna actividad, como para relacionarse con los demás, conforma a las cualidades personales, interpretado de otra forma es la suma de todo nuestro ser y sentir, de nuestra propia conducta a partir de las emociones, que se van generando y construyendo a lo largo de nuestra vida.

Es posible diferenciar dos componentes o dimensiones en el autoconcepto:
  • Los cognitivos (pensamientos).- Se refieren a las creencias sobre uno mismo tales como la imagen corporal, la identidad social, los valores, las habilidades o los rasgos que el individuo considera que posee.
  • Los evaluativos (sentimientos).- También llamados “autoestima”, están constituidos por el conjunto de sentimientos positivos y negativos que el individuo experimenta sobre sí mismo.
Para Markus y Kunda (1986), el autoconcepto es un proceso que se construye en interacción recíproca del sujeto con el medio y que influye en la conducta, mediado por el afecto y la motivación. En tanto en sus constructos de autoconcepto operativo, señala que éste se hace accesible y se configura con base en el contexto social y el estado motivacional y afectivo en que se halla el sujeto y afecta los cambios temporales en la autoestima, las emociones, el pensamiento y la acción; y los possible selves (posibles sí mismos), que funcionan como un incentivo para la conducta futura y un contexto para evaluar e interpretar la percepción de sí mismo en el presente.

L´Ecuyer (1985) señala que el autoconcepto es una organización jerarquizada del conjunto de percepciones y valoraciones sobre diversos aspectos que se relacionan con la forma en la cual el individuo se percibe y valora las diferentes
partes de su personalidad, al hacer un juicio de valor sobre cada uno de estos aspectos, subyace sobre éstos, una autoestima que puede manifestarse de manera explícita o no.


Susan Harter (1998), el autoconcepto es tanto una construcción cognitiva como una construcción social, la considera como una dimensión o aspecto del autoconcepto, con un contenido valorativo emocional hacia sí mismo, y que actúa como mediadora del estado afectivo general de la persona y de su orientación motivacional; demuestra que la influencia del autoconcepto en el rendimiento académico no se da de manera directa, sino que se encuentra mediada por la afectividad y la motivación.

En esta breve revisión encontramos que para estos autores el componente cognitivo, afectivo y evaluativo y el componente conativo o conductual si bien pueden diferenciarse, se encuentran presentes en la composición de autoconcepto.


Empatía
Es la capacidad o habilidad que tiene el ser humano para conectarse a otra persona, de entender al otro desde su propio mundo interno, escucharlo sin emitir juicios de ninguna índole, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad, a través de la comunicación interpersonal a fin de comprender y establecer un dialogo, más que nada, escuchar apreciar y reconocer los sentimientos de los demás, para ajustarnos ante diversas situaciones, a fin  responder de forma óptima  y haya  una mejor convivencia.


Emoción
“Es una reacción psicofisiológica que representa un modo de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria. Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del SNA (Sistema Nervioso Autónomo) y la del sistema endocrino, a fin de establecer un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo. Conductualmente, las emociones sirven para establecer nuestra posición con respecto a nuestro entorno, y nos impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas y nos alejan de otros. Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas” (Levenson, 1994).

Diferentes emociones básicas se pueden distinguir autónomamente

La búsqueda de pruebas de que la emoción tiene diferentes patrones en el SNA (como propusieron James y Darwin) se recuperó con la publicación del artículo "Autonomic nervous system activity distinguishes among emotions" en la revista Science (Ekman et al., 1983). En este estudio, los actores representaban expresiones faciales (sin conocimiento directo de la emoción que representaban), mientras eran registrados con una serie de variables autónomas (ritmo cardíaco, conductancia de la piel). En este artículo, Ekman y colaboradores (1983) propusieron patrones de la emoción diferentes para seis emociones, que son universales y biológicamente básicas, las cuales son:
·         sorpresa (surprise)
·         asco (disgust)
·         tristeza (sadness)
·         ira (anger)
·         miedo (fear)
·         alegría / felicidad (happiness)

Estas se convirtieron en la lista de emociones básicas con mayor aceptación, conocidas incluso como las Seis Grandes Emociones (The Big Six) (Prinz, 2004). Se consideraron básicas en dos formas: 1.psicológica y 2.biológicamente, debido a que se consideró que no contienen otras emociones como una parte, y son innatas. Ekman y colaboradores (1983) influyeron en la investigación subsecuente, en la búsqueda de patrones de la emoción con diferentes respuestas en el sistema nervioso autónomo, que dieron soporte al punto de vista de las emociones básicas.
Aunque, estudios posteriores dicen que el grado de especificidad del sistema nervioso autónomo puede ser dependiente del contexto, que lo representado en el laboratorio, por lo que persiste el debate, hasta el grado de considerar la existencia de las emociones básicas. (Barrett, 2006)





Levenson, R.W. (1994). Human emotion. A functional view. In P. Ekman & R.J. Davidson (Eds). The nature of Emotions: Fundamental Questions (pp. 123-126). New York: Oxford University Press.



Autonomía
Es la  capacidad que tiene una persona para tomar decisiones sobre si misma de forma libre, para regular la conducta dirigida por las propias normas que surgen de este y guiar su comportamiento, sustentados en la conciencia personal (valores, principios, etc.) además es capaz de asumir las consecuencias de estas mismas, así como, de adaptarse a diversas circunstancias a las que se enfrente en la vida.





Bibliografía
González, M. C. y J. Turón (1992), Autoconcepto y rendimiento escolar: sus implicaciones en la motivación y en la autorregulación del aprendizaje, Pamplona, EUNSA, España.

Secretaría de Educación Pública (2002), Orientaciones pedagógicas para la educación preescolar de la Ciudad de México. Ciclo escolar 2002-2003, México.


Bibliografía electrónica
http://www.redalyc.org/pdf/311/31111811006.pdf
www.psicologia-online.com › PIR › Psicología Evolutiva© Psicología Online.
http://www.espaciologopedico.com/recursos/glosariodet.php?Id=165
http://es.wikipedia.org/wiki/Autoconcepto.
http://www.proyectopv.org/1-verdad/empatia.htm
http://www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/empatia-psicologia.shtml
www.psicoactiva.com/emoción.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Emoci%C3%B3n
www.significados.info/autonomía/




jueves, 5 de junio de 2014

DESARROLLO AFECTIVO: EL APEGO

En la vida, el individuo participa en varias e importantes relaciones interpersonales. La primera, sin duda la de mayor influencia, se da con la madre y con otras personas que lo atienden (denominados cuidadores primarios). La relación suele establecerse con firmeza a los ocho o nueve meses.

El primer trabajo sobre apego humano, que todavía ejerce gran influencia, fue realizado por el psiquiatra británico John Bowlby (1951). En opinión de Bowlby, el apego se basa principalmente en la necesidad infantil de seguridad -su motivación genéticamente determinada para evitar a los depredadores. Conforme se desarrollan, los bebés llegan a aprender que un individuo en particular les brinda mayor seguridad-. 

Desde mediados de los años sesenta, los psicólogos se han servido del término apego para designar la primera relación -que se caracteriza por interdependencia, sentimientos mutuos intensos y fuertes vínculos emocionales.

El Proceso del Apego.- Es importante examinar los mecanismos por los que se establece el apego, pues éste es esencial para el desarrollo psicosocial global. Mary Ainsworth (1983) define este tipo de conductas como aquellas que favorecen ante todo la cercanía con una persona determinada. Entre estos comportamientos figuran los siguientes: señales (llanto, sonrisas, vocalizaciones), orientación (mirada), movimientos relacionados con otras personas (seguir, aproximarse) e intentos activos de contacto físico (subir, abrazar, aferrarse). El apego es mutuo y recíproco; es decir, funciona en ambas direcciones y consisten en compartir experiencias de un modo cooperativo (Kochanska, 1997). Así, el apego del niño con el cuidador se relaciona con el apego de este con él.












Ainsworth y sus colegas (1979) han descubierto que el apego mutuo puede no darse, cuando a un niño le molesta que lo toquen o presenta una discapacidad como la ceguera. Por tanto, el niño y el cuidador deben adoptar conductas que favorezcan el apego. Las conductas de apego de la madre y del hijo evolucionan en forma gradual y constituyen un sistema dinámico en el cual las acciones del pequeño influyen de manera recíproca en las de ella y a la inversa (Fogel y otros, 1997). Por ejemplo, un niño fácil y sociable que busca un contacto estrecho y obtiene placer de éste podrá alentar incluso a la madre más inexperta. En cambio, un niño difícil y exigente interrumpe los esfuerzos del cuidador por calmarlo o por establecer una interacción recíproca (Belsky y otros, 1984; Lewis y Feiring, 1989).

Tipos de Apego.- La psicóloga del desarrollo Mary Ainsworth se basó en la teoría de Bowlby para desarrollar una técnica experimental "La situación extraña" muy utilizada para medir el apego (Ainsworth et al., 1978).  Los niños de un año por lo regular muestran uno de los cuatro estilos principales: 

  • apego seguro.- estilo de apego en el que los niños usan a la madre como una especie de base de operaciones y se sienten cómodos estando con ella, pero cuando se aleja, se inquietan y acuden a ella en cuanto regresa.
  • apego inseguro-evitativo.- estilo de apego en el cual los niños no buscan la cercanía de la madre.
  • apego inseguro-ambivalente.- estilo de apego en el cual los niños muestran una combinación de reacciones positivas y negativas hacia su madre.
  • apego desorganizado-desorientado.-  estilo de apego en el cual los niños muestran conducta inconsistente, a menudo contradictoria y confusa.
Las madres cuya comunicación posee sincronía interactiva, en la que responden de manera apropiada al bebé y coinciden con él en su estado emocional, tienen mayor probabilidad de producir apego seguro. En cambio las madres que ignoran sus señales y se comportan con ellos de forma incongruente e ignoran o rechazan sus esfuerzos sociales tienden a producir un apego inseguro.

Existen diferencias de apego entre la madre y el padre, pues la madre pasa la mayor parte de tiempo con ellos alimentando y criando directamente a sus hijos y se interrelaciona con ellos de una forma más cercana y participa con ellos en juegos tradicionales y juegos con más elementos verbales, en cambio el padre se dedica menos tiempo a la crianza de los hijos ya que su papel es trabajar fuera del hogar para proporcionar el sustento a la familia, por lo que el tiempo que pasan con sus hijos lo enfocan más al juego, a actividades más físicas y bruscas. Las expresiones de ternura, calidez, afecto, apoyo e interés por parte del Padre son de gran importancia para el bienestar emocional y social de sus hijos.

Factores que afectan al apego:
  • El NO tener un cuidador sensible, capaz de reaccionar oportunamente, que ve el mundo desde la perspectiva del niño y procura satisfacer las necesidades del mismo más que atender a las suyas propias.
  • El NO tener una rica comunicación entre el cuidador y el niño, lo que desfavorecerá el desarrollo cognitivo y lingüístico.
  • La calidad de las relaciones entre los padres afecta los vínculos de apego de sus hijos y su desarrollo ulterior.
  • El contexto cultural, aunque las relaciones de apego son universales, obedecen a las normas propias de la cultura en al que se forman.
  • Situaciones de desventaja económica, vuelven más difícil la tarea de los cuidadores de proporcionar las condiciones y la atención adecuadas para fomentar sanas relaciones de apego.
  • Circunstancias ambientales que condicionan el tiempo, el espacio y los recursos necesarios para que dichas relaciones se desarrollen y perduren.

¿Qué se manifiesta en la forma de interacción del cuidador que afecta la calidad del apego del bebé?
Se manifiesta la inexistencia de un proceso de socialización recíproca en la cual la conducta de los bebés incita respuestas de los padres y educadores. A su vez, el comportamiento de los adultos produce una reacción en el niño, continuando el ciclo. No hay una comunicación emocional, No hay sensibilidad ante las necesidades y deseos del niño.

¿Cuál es la relación entre el apego y el desarrollo de la personalidad posterior en el niño?

Diferentes investigadores han tratado de demostrar que los distintos estilos de apego se asocian a condiciones personales. Así, Shaven y Brennan citados por Bourbeau y cols., (1998) examinaron las relaciones entre estilos de apego y cinco grandes factores de la personalidad, encontrando que los individuos seguros eran menos neuróticos, más extrovertidos y más conformes que los individuos inseguros que eran más ansiosos y esquivos.
En la misma línea, Lafuente (2000) confirma su hipótesis y reconoce que los adultos con un estilo de apego seguro tienen más alta autoestima, son socialmente más activos y presentan menos soledad que los individuos con un apego inseguro ambivalente.
En otros estudios se ha comprobado que las personas que han tenido un apego seguro, poseen una mejor visión de sí mismas, mejor estructura propia, más positiva, se sienten más fuertes frente a las adversidades, al contrario de lo que pasa con las personas que han tenido un apego inseguro o no tan firme. (Mikulincer, 1995). De estas referencias se desprende que algunas características de personalidad y los estilos de apego pueden mantenerse estables a lo largo de la vida (Váldez, 2002).

¿Qué consecuencias en el desarrollo emocional tiene un bebé que carece de cuidados?
Es importante establecer relación entre los vínculos tempranos con la figura de apego, las teorías cognitivas, la evolución y desarrollo emocional del individuo. Para Del Barrio (2007), un apego bien establecido parece estar en relación directa con la seguridad del niño, siendo ésta la base en donde se asienta su estabilidad emocional. La ausencia de vínculo afectivo se relaciona directamente con la inseguridad, el retraimiento y la inestabilidad emocional (Ainsworth y Bell, 1970).  
Las respuestas emocionales del adulto en sintonía con el estado interior del bebé generan primero un estado de corregulación afectiva que lleva, unos meses más tarde, al logro de la autorregulación afectiva por parte del bebé. Esto significa, por ejemplo, que si un niño llora sin ser consolado, se encuentra solo en el aprendizaje del paso del malestar a la calma y al bienestar. Ese bebé puede llegar a tener dificultades para autocalmarse no únicamente en sus primeros meses sino a lo largo de todo su desarrollo (Schejtman y Vardy, 2008; Tronick, E, 2008).

Reflexión Personal (1) 
El vínculo afectivo o apego es una necesidad vital para el desarrollo de un niño recién nacido. Si esta necesidad no es satisfecha, el niño, adolescente, joven o adulto sufrirá de "aislamiento o carencia emocional". Por lo que es de gran importancia una adecuada relación con las figuras de apego, lo cual conlleva a que desde pequeño tenga sentimientos de seguridad asociados a su proximidad o contacto. Los vínculos de apego no sólo van a establecerse con los padres o familiares directos sino que pueden producirse con otras personas próximas al niño (educadores, maestros, etc.)

Es fundamental, en la educación del niño, propiciarle una cierta seguridad afectiva (que no dé sobre-protección) para que pueda construir su personalidad sobre una plataforma más sólida. Si el niño percibe, desde edades muy tempranas, que sus padres están a su lado (no para concederle todos los caprichos, sino para ayudarle en el sentido más amplio) crecerá con mayor seguridad y autonomía. Los vínculos de apego no establecidos debidamente a su tiempo pueden repercutir en la posterior relación social y con los padres.

La confianza, la seguridad en uno mismo, el respeto al otro, empiezan a construirse antes de lo que creemos. Cierro esta intervención con una frase muy sabia y a tomar  en cuenta:

"El éxito con nuestros hijos en un futuro no se medirá por lo que les hemos dado materialmente", sino por la intensidad y la calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia".

Reflexión Personal (2)
Como docente considero muy importante estar informada sobre este tema, porque cuando el niño sale de casa para integrarse a la estancia infantil en sus primeros años de vida, llega al aula escolar con sus propios códigos sociolingüísticos, y se enfrenta  a otros individuos con los que tiene que socializar y convivir, en este punto es cuando lo que ha aprendido en casa y la forma de relacionarse, los tendrá que poner en práctica, nuestra labor considero es brindarle el espacio y el ambiente idóneos para que se sienta contenido, seguro, confiado y trabajar con él en crear esos vínculos afectivos por medio de actividades lúdicas, juegos y cantos, que nos permitirán tenga la apertura necesaria para el aprendizaje, una sana convivencia, pero sobre todo una excelente estabilidad emocional.

  
Bibliografía:
Feldman, Robert S. (2007) Desarrollo Psicológico a Través de la Vida, Pearson Educación, México.

Geddes, Heather. (2006) El apego en el aula: Relación entre las primeras experiencias infantiles, el bienestar emocional y el rendimiento escolar, Graó, Barcelona, España.

Universidad Pedagógica Nacional Hidalgo. Instituto Hidalguense de Educación. 
Licenciatura en Intervención Educativa Antología Desarrollo Infantil. Disponible en:
http://licenciaturas.upnlapaz.edu.mx/Programasacademicos/LIE/LIEAntologías/03semestre/DESARROLLOINFANTIL.PDF



Bibliografía electrónica:

http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/9262/Primera_parte_MARCO_TEORICO.pdf?sequence=6
http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/99355/1/TFM_EstudiosInterdisciplinaresGenero_SanchezHerrero_M.pdf
http://www.unicef.org/argentina/spanish/Desarrollo_emocional_0a3_simples.pdf
http://www.cifsantiago.cl/noticias/descargas/apego.pdf
http://www.sepypna.com/articulos/teoria-apego-psicoanalisis/2/