jueves, 5 de junio de 2014

DESARROLLO AFECTIVO: EL APEGO

En la vida, el individuo participa en varias e importantes relaciones interpersonales. La primera, sin duda la de mayor influencia, se da con la madre y con otras personas que lo atienden (denominados cuidadores primarios). La relación suele establecerse con firmeza a los ocho o nueve meses.

El primer trabajo sobre apego humano, que todavía ejerce gran influencia, fue realizado por el psiquiatra británico John Bowlby (1951). En opinión de Bowlby, el apego se basa principalmente en la necesidad infantil de seguridad -su motivación genéticamente determinada para evitar a los depredadores. Conforme se desarrollan, los bebés llegan a aprender que un individuo en particular les brinda mayor seguridad-. 

Desde mediados de los años sesenta, los psicólogos se han servido del término apego para designar la primera relación -que se caracteriza por interdependencia, sentimientos mutuos intensos y fuertes vínculos emocionales.

El Proceso del Apego.- Es importante examinar los mecanismos por los que se establece el apego, pues éste es esencial para el desarrollo psicosocial global. Mary Ainsworth (1983) define este tipo de conductas como aquellas que favorecen ante todo la cercanía con una persona determinada. Entre estos comportamientos figuran los siguientes: señales (llanto, sonrisas, vocalizaciones), orientación (mirada), movimientos relacionados con otras personas (seguir, aproximarse) e intentos activos de contacto físico (subir, abrazar, aferrarse). El apego es mutuo y recíproco; es decir, funciona en ambas direcciones y consisten en compartir experiencias de un modo cooperativo (Kochanska, 1997). Así, el apego del niño con el cuidador se relaciona con el apego de este con él.












Ainsworth y sus colegas (1979) han descubierto que el apego mutuo puede no darse, cuando a un niño le molesta que lo toquen o presenta una discapacidad como la ceguera. Por tanto, el niño y el cuidador deben adoptar conductas que favorezcan el apego. Las conductas de apego de la madre y del hijo evolucionan en forma gradual y constituyen un sistema dinámico en el cual las acciones del pequeño influyen de manera recíproca en las de ella y a la inversa (Fogel y otros, 1997). Por ejemplo, un niño fácil y sociable que busca un contacto estrecho y obtiene placer de éste podrá alentar incluso a la madre más inexperta. En cambio, un niño difícil y exigente interrumpe los esfuerzos del cuidador por calmarlo o por establecer una interacción recíproca (Belsky y otros, 1984; Lewis y Feiring, 1989).

Tipos de Apego.- La psicóloga del desarrollo Mary Ainsworth se basó en la teoría de Bowlby para desarrollar una técnica experimental "La situación extraña" muy utilizada para medir el apego (Ainsworth et al., 1978).  Los niños de un año por lo regular muestran uno de los cuatro estilos principales: 

  • apego seguro.- estilo de apego en el que los niños usan a la madre como una especie de base de operaciones y se sienten cómodos estando con ella, pero cuando se aleja, se inquietan y acuden a ella en cuanto regresa.
  • apego inseguro-evitativo.- estilo de apego en el cual los niños no buscan la cercanía de la madre.
  • apego inseguro-ambivalente.- estilo de apego en el cual los niños muestran una combinación de reacciones positivas y negativas hacia su madre.
  • apego desorganizado-desorientado.-  estilo de apego en el cual los niños muestran conducta inconsistente, a menudo contradictoria y confusa.
Las madres cuya comunicación posee sincronía interactiva, en la que responden de manera apropiada al bebé y coinciden con él en su estado emocional, tienen mayor probabilidad de producir apego seguro. En cambio las madres que ignoran sus señales y se comportan con ellos de forma incongruente e ignoran o rechazan sus esfuerzos sociales tienden a producir un apego inseguro.

Existen diferencias de apego entre la madre y el padre, pues la madre pasa la mayor parte de tiempo con ellos alimentando y criando directamente a sus hijos y se interrelaciona con ellos de una forma más cercana y participa con ellos en juegos tradicionales y juegos con más elementos verbales, en cambio el padre se dedica menos tiempo a la crianza de los hijos ya que su papel es trabajar fuera del hogar para proporcionar el sustento a la familia, por lo que el tiempo que pasan con sus hijos lo enfocan más al juego, a actividades más físicas y bruscas. Las expresiones de ternura, calidez, afecto, apoyo e interés por parte del Padre son de gran importancia para el bienestar emocional y social de sus hijos.

Factores que afectan al apego:
  • El NO tener un cuidador sensible, capaz de reaccionar oportunamente, que ve el mundo desde la perspectiva del niño y procura satisfacer las necesidades del mismo más que atender a las suyas propias.
  • El NO tener una rica comunicación entre el cuidador y el niño, lo que desfavorecerá el desarrollo cognitivo y lingüístico.
  • La calidad de las relaciones entre los padres afecta los vínculos de apego de sus hijos y su desarrollo ulterior.
  • El contexto cultural, aunque las relaciones de apego son universales, obedecen a las normas propias de la cultura en al que se forman.
  • Situaciones de desventaja económica, vuelven más difícil la tarea de los cuidadores de proporcionar las condiciones y la atención adecuadas para fomentar sanas relaciones de apego.
  • Circunstancias ambientales que condicionan el tiempo, el espacio y los recursos necesarios para que dichas relaciones se desarrollen y perduren.

¿Qué se manifiesta en la forma de interacción del cuidador que afecta la calidad del apego del bebé?
Se manifiesta la inexistencia de un proceso de socialización recíproca en la cual la conducta de los bebés incita respuestas de los padres y educadores. A su vez, el comportamiento de los adultos produce una reacción en el niño, continuando el ciclo. No hay una comunicación emocional, No hay sensibilidad ante las necesidades y deseos del niño.

¿Cuál es la relación entre el apego y el desarrollo de la personalidad posterior en el niño?

Diferentes investigadores han tratado de demostrar que los distintos estilos de apego se asocian a condiciones personales. Así, Shaven y Brennan citados por Bourbeau y cols., (1998) examinaron las relaciones entre estilos de apego y cinco grandes factores de la personalidad, encontrando que los individuos seguros eran menos neuróticos, más extrovertidos y más conformes que los individuos inseguros que eran más ansiosos y esquivos.
En la misma línea, Lafuente (2000) confirma su hipótesis y reconoce que los adultos con un estilo de apego seguro tienen más alta autoestima, son socialmente más activos y presentan menos soledad que los individuos con un apego inseguro ambivalente.
En otros estudios se ha comprobado que las personas que han tenido un apego seguro, poseen una mejor visión de sí mismas, mejor estructura propia, más positiva, se sienten más fuertes frente a las adversidades, al contrario de lo que pasa con las personas que han tenido un apego inseguro o no tan firme. (Mikulincer, 1995). De estas referencias se desprende que algunas características de personalidad y los estilos de apego pueden mantenerse estables a lo largo de la vida (Váldez, 2002).

¿Qué consecuencias en el desarrollo emocional tiene un bebé que carece de cuidados?
Es importante establecer relación entre los vínculos tempranos con la figura de apego, las teorías cognitivas, la evolución y desarrollo emocional del individuo. Para Del Barrio (2007), un apego bien establecido parece estar en relación directa con la seguridad del niño, siendo ésta la base en donde se asienta su estabilidad emocional. La ausencia de vínculo afectivo se relaciona directamente con la inseguridad, el retraimiento y la inestabilidad emocional (Ainsworth y Bell, 1970).  
Las respuestas emocionales del adulto en sintonía con el estado interior del bebé generan primero un estado de corregulación afectiva que lleva, unos meses más tarde, al logro de la autorregulación afectiva por parte del bebé. Esto significa, por ejemplo, que si un niño llora sin ser consolado, se encuentra solo en el aprendizaje del paso del malestar a la calma y al bienestar. Ese bebé puede llegar a tener dificultades para autocalmarse no únicamente en sus primeros meses sino a lo largo de todo su desarrollo (Schejtman y Vardy, 2008; Tronick, E, 2008).

Reflexión Personal (1) 
El vínculo afectivo o apego es una necesidad vital para el desarrollo de un niño recién nacido. Si esta necesidad no es satisfecha, el niño, adolescente, joven o adulto sufrirá de "aislamiento o carencia emocional". Por lo que es de gran importancia una adecuada relación con las figuras de apego, lo cual conlleva a que desde pequeño tenga sentimientos de seguridad asociados a su proximidad o contacto. Los vínculos de apego no sólo van a establecerse con los padres o familiares directos sino que pueden producirse con otras personas próximas al niño (educadores, maestros, etc.)

Es fundamental, en la educación del niño, propiciarle una cierta seguridad afectiva (que no dé sobre-protección) para que pueda construir su personalidad sobre una plataforma más sólida. Si el niño percibe, desde edades muy tempranas, que sus padres están a su lado (no para concederle todos los caprichos, sino para ayudarle en el sentido más amplio) crecerá con mayor seguridad y autonomía. Los vínculos de apego no establecidos debidamente a su tiempo pueden repercutir en la posterior relación social y con los padres.

La confianza, la seguridad en uno mismo, el respeto al otro, empiezan a construirse antes de lo que creemos. Cierro esta intervención con una frase muy sabia y a tomar  en cuenta:

"El éxito con nuestros hijos en un futuro no se medirá por lo que les hemos dado materialmente", sino por la intensidad y la calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia".

Reflexión Personal (2)
Como docente considero muy importante estar informada sobre este tema, porque cuando el niño sale de casa para integrarse a la estancia infantil en sus primeros años de vida, llega al aula escolar con sus propios códigos sociolingüísticos, y se enfrenta  a otros individuos con los que tiene que socializar y convivir, en este punto es cuando lo que ha aprendido en casa y la forma de relacionarse, los tendrá que poner en práctica, nuestra labor considero es brindarle el espacio y el ambiente idóneos para que se sienta contenido, seguro, confiado y trabajar con él en crear esos vínculos afectivos por medio de actividades lúdicas, juegos y cantos, que nos permitirán tenga la apertura necesaria para el aprendizaje, una sana convivencia, pero sobre todo una excelente estabilidad emocional.

  
Bibliografía:
Feldman, Robert S. (2007) Desarrollo Psicológico a Través de la Vida, Pearson Educación, México.

Geddes, Heather. (2006) El apego en el aula: Relación entre las primeras experiencias infantiles, el bienestar emocional y el rendimiento escolar, Graó, Barcelona, España.

Universidad Pedagógica Nacional Hidalgo. Instituto Hidalguense de Educación. 
Licenciatura en Intervención Educativa Antología Desarrollo Infantil. Disponible en:
http://licenciaturas.upnlapaz.edu.mx/Programasacademicos/LIE/LIEAntologías/03semestre/DESARROLLOINFANTIL.PDF



Bibliografía electrónica:

http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/9262/Primera_parte_MARCO_TEORICO.pdf?sequence=6
http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/99355/1/TFM_EstudiosInterdisciplinaresGenero_SanchezHerrero_M.pdf
http://www.unicef.org/argentina/spanish/Desarrollo_emocional_0a3_simples.pdf
http://www.cifsantiago.cl/noticias/descargas/apego.pdf
http://www.sepypna.com/articulos/teoria-apego-psicoanalisis/2/

4 comentarios:

  1. Buenas noches Mireya.
    Me parece muy interesante tu reflexión a cerca del Apego ya que mencionas que es una necesidad vital para el ser humano, ya que le da una seguridad afectiva para que pueda construir su personalidad con seguridad y autonomía.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Del comentario que hace María Eugenia rescatemos la idea del desarrollo de la personalidad de un individuo y como parte de esta la seguridad y nivel de autonomía que pueda ir formando desde pequeño, a partir de la combinación de diferentes factores (que ya mencionaron). Un ejemplo de esto lo encontramos en la película "Claroscuro".

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  2. Hola Mireya.
    Muy bien por las reflexiones que compartes, mencionando la participación de la escuela y en sí, de las docentes para la formación de vínculos afectivos que favorezcan el desarrollo emocional del niño en cuanto al apego y en este caso el "desapego" de su primer círculo social (la familia) cuando ingresa a la estancia o al preescolar.
    Es muy acertado haber consultado diversas fuentes, de hecho el estudio acerca de la depresión en adolescentes nos aporta interesante información.

    Por cierto, recuerda identificar las citas textuales, entrecomillando.

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